viernes, 11 de enero de 2013


1400 PALABRAS PARA RESUMIR EL AÑO:


Me he decepcionado con personas que nunca me había imaginado que me podría decepcionar, pero también he decepcionado yo a otras, seguro.
Se han convertido en imprescindibles personas que en un principio no creía que necesitaría, bien porque no teníamos nada en común o porque no teníamos la misma edad, o por cualquier otro motivo…y también he dejado de necesitar a algunas que creía que siempre me serían imprescindibles y me he dado cuenta que ya nada me aportan.
Me han hecho feliz personas que pensé que en la vida conseguirían algo de mí y yo he intentado hacer lo mismo, porque mi felicidad depende de conseguir la de aquellos que me rodean.
Me he reído en situaciones en las que no debía y también he llorado por tonterías que en su momento me parecieron muy importantes.
He hecho amigos eternos, probablemente enemigos, he sido querida pero también odiada, he llorado escuchando canciones y viendo fotos, recordando momentos inolvidables, y pensando en aquellas personas que por el motivo que sea, ya no están conmigo.
He echado mucho de menos a gente que conocí durante el verano y a la que no he visto desde entonces, pero a la que sé que voy a volver a ver porque conocerla me ha cambiado la vida, porque son gente que han sabido sacar lo mejor de mí, dándome todo y no pidiéndome nunca nada a cambio.
Algunas personas me han hecho sentir viva, me han abierto los ojos y me han enseñado que la vida no es como nos la imaginábamos, que la verdad es, poliédrica. Me han hecho ver las cosas como son de verdad y no como las pensaba, me han perdonado por mis múltiples errores y siempre siempre siempre han cuidado de mí…
También me he fijado en personas y me he enamorado de sonrisas y miradas en una décima de segundo, porque todos tenemos un amor platónico o incluso a veces, más de uno.
Me he equivocado muchas muchísimas veces y no me he disculpado las suficientes, seguramente porque soy una cabezota y siempre quiero tener la razón.
He contestado cuando no debía y también he callado cuando no debía haberlo hecho y por ambas he sido juzgada. He malinterpretado conversaciones y he confundido algunas intenciones...pero yo tampoco he sido siempre todo lo clara que debía.
La vida me ha dado un par de lecciones pero también he procurado dar yo alguna.
Por intentar ayudar a la gente en sus problemas me he ganado la confianza de muchos pero también me he que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte, a aprender, a mejorar. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos, hay gente que vive mucho pero que nunca experimenta nada, su vida es aburrida. Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza de luchar por lo que realmente quiere... Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel y a realizar acciones de las que luego te arrepentirás. Descubrirás que solo porque alguien no te quiere de la forma que a ti te gustaría, no significa que no te quiera con todo lo que puede, metido donde no me llaman y eso ha hecho que mi amistad con gente a la que apreciaba y sigo apreciando ya no sea igual.
También me han hecho mucho daño, y con el tiempo y la ayuda de la gente, me he levantado y he decidido empezar de cero, porque todo el mundo merece una segunda oportunidad o incluso una tercera; porque siempre habrá mucho en lo que pensar pero nada de lo que realmente preocuparse, ya que no hay comentarios tontos sino tontos que comentan.
También me he hecho la sorda solo para no oír lo que no quería escuchar, la muda para no contestar lo que tanto me costaba decir y la ciega para no ver y afrontar lo que realmente dolía.
He llamado a alguien sólo para escuchar su voz y he pensado que me iba a morir de tanto echar de menos y luego no lo he hecho.
También he tenido miedo a perder a alguien, lo he perdido y después no me ha importado.
He aprendido muchas cosas, como que lo malo en esta vida no es tropezar, lo malo es que te guste la piedra con la que tropiezas, porque levantarte es algo que siempre podrás hacer con la ayuda de los que te rodean, que hay errores en esta vida que tienen nombre y apellidos y que el mayor triunfo es poder llamar a alguien "amigo" de verdad. Que eso de "haz el bien y no mires a quien" está muy bien pero ante todo hay que tener amor propio. Y que eso de nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, es mentira, todos sabemos lo que tenemos, pero nunca pensamos que podemos perderlo. Y es entonces cuando lo echamos de menos. Porque al fin y al cabo, no es más grande el que más ocupa sino el que más vacío deja cuando se va.
Porque la vida me ha dado palos, pero con ellos me he hecho una cabaña, y aquí estoy, intentando mantenerme en pie y dándome cuenta de lo mala que es la envidia y de lo poco que hace falta para caer en ella, porque así es la vida en este mundo conflictivo, habría quien quiera tu muerte y quien a muerte esté siempre contigo.
Y por último pero no por ello menos importante he sido consciente de que no hay personas buenas o malas...sólo gente que no se supo realizar a sí misma.

3 comentarios:

  1. A mi mediana edad, estas 1400 palabras me llegan al corazón y harán que medite el transcurso de mis 40 años.
    Mil gracias.

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  2. P R E C I O S O LEYRE, si necesitas ayua con tu cabaña avisa, esta faceta tuya es una sorpresa, ¡felicidades! es y eres ¡GENIAL!

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