DESPEDIDAS
"Me voy"
Todo empieza con esa frase,
así empezó hace años ya.
Al principio todo fueron frases de apoyo, los que me querían me apoyaban y me animaban con mi decisión, una decisión tan difícil a priori.
Me fui con ilusión y ganas.
Pero luego llega la dosis de realidad.
Irse significa muchas cosas, significa nuevos comienzos, nuevas experiencias, una vida nueva.
Pero también significa perder cosas, aunque no quieras pierdes amigos, te distancias de otros, te pierdes momentos importantes de la gente de tu entorno, cumpleaños, graduaciones...
Y de pronto te conviertes en la amiga, en la prima, en la nieta, en la hija... que nunca está.
Cuando vuelves, vuelves con ilusión, con ganas de volver a ver a las personas que más quieres. Pero te has ido, ya no formas parte de sus vidas como lo hacías antes, igual que tu tienes la tuya, ellos tienen la suya, de la que formas parte, pero de forma menos activa.
Obviamente siempre te reciben con los brazos abiertos, y si te quedas más de dos semanas puedes incluso llegar a sentir que vuelves a vivir tu vida anterior y que vuelves a formar parte de la suya. Pero ya no es tu vida, tienes una vida fuera a la que has de volver.
Te tienes que despedir, y sientes que haces daño, sientes que las personas que más quieres te han vuelto a incluir en su vida y que al volverte a ir estás haciendo daño.
Incluso las personas que te animaron a irte en un momento te preguntan si te puedes quedar un poco más.
OJALÁ. Ojalá no sentirme tan mal cada vez que me tengo que despedir, ojala poder quedarme más tiempo o incluso para siempre.
No se si volveré y creo que es lo que hace que esta despedida sea tan dura.
Todo el mundo vive con cierta incertidumbre, nadie sabe que le depara el futuro con exactitud.
Ahora mismo lo único que deseo es que la vida me sorprenda.