martes, 25 de febrero de 2020

Después de un fin de semana inolvidable tocó despedirse de nuevo.
Los dos sabían cuando empezaron su relación a lo que se enfrentaban,
pero las despedidas siempre son duras.
Nunca se está preparado para decir adiós, 
ni cuando se sabe con antelación que hay que despedirse, 
ni cuando la vida te sorprende y no te deja casi tiempo para hacerlo.
Decir adiós siempre es difícil, y más si hay sentimientos de cariño o amor en medio.

Aún sabiendo cuando lo voy a volver a ver, aún contando los días que faltan e ilusionarme con cada día que tacho del calendario, la espera es dura y todos los días me acuesto pensando en el momento en el que nos volvamos a ver y nos fundamos en un abrazo que ojalá durase toda la vida.