CONSECUENCIAS
Eres la piedra con la que siempre tropiezo.
No porque retroceda y vuelva a tropezar,
si no porque avanzas conmigo por el camino.
Vuelves a ponerte en medio, tropiezo, caigo
y me quedo un rato contigo en el suelo.
Me abrazo a ti, es una sensación tan reconfortante...
Pero vuelves a avanzar en el camino,
yo me levanto y sigo por el mío,
y cuando pienso que ya nos hemos separado para siempre,
caigo,
eres tú de nuevo.
La historia se repite de nuevo, te vas y yo sigo.
Te veo a lo lejos.
Esta vez parece diferente,
me ilusiono por verte de nuevo,
y finjo que tropiezo, me tumbo a tu lado,
pero vuelves a desaparecer.
La próxima vez a lo mejor no tropiezo contigo,
entonces te quedarás esperando que de media vuelta para tumbarme contigo.
Pero qué pasa si eso no sucede?
Llega un momento, que hasta la persona más enamorada del mundo es capaz de esquivar la piedra con la que ha tropezado más de 4 años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario